domingo, 12 de diciembre de 2010

Dispuestos a soñar.

Tantas cosas han cambiado desde la última vez que escribí...
Ahora mismo me gustaría poder estar en la cima de una montaña y gritar . Me gustaría estar contigo dando un paseo a la hora que quisiesemos, solos, tú yo, y que empezara a llover, y poder abrazarte y besarte, mientras las pequeñas gotas de lluvia rozan nuestros rostros, y apretar tu cuerpo contra el mío, sintiendo tu respiración cerca de mí. Y ya puestos a soñar cambiaría todos los atardeceres del mundo por un amanecer junto a ti. Por comenzar un día de mi vida con una de tus sonrisas, y en las mejores mañanas, con un beso y una caricia, de esas que hacen que me olvide de todo lo demás, de que el resto del mundo existe. Y pasar esas tardes junto a ti, abrazados, mientras compartimos cálidas palabras sentir tu dedo recorriendo mi espalda, despacio. Y sentir como si pudiera reventar los índices de la felicidad cuando rozas mis labios con dulzura, sin prisa, como si el tiempo estuviera detenido, para siempre. Y sin poder evitarlo lanzar una carcajada al aire, porque estar contigo es lo único que merece la pena.
Y todos estos deseos, ¿por qué? ¿por qué escribirlos ahora? Porque por fin he encontrado a la persona adecuada para compartir todas estas locuras, estos sueños. Esa persona con la que hacer que cada momento de mi vida sea irrepetible. Porque quiero llenar con el un montón de recuerdos que solo nosotros podamos entender y reirnos, llorar, querernos aún más cada vez que los recordamos. Y porque estoy totalemente convencida de que nada de esto tendría sentido si no lo hiciese a tu lado.

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